martes, 25 de enero de 2011

Disfrutando de las pequeñas cosas

Ya hace un mes que deje la que fue mi casa durante 12 años. Cómo pasa el tiempo.

Y casi cuatro meses desde mi divorcio, porque como dice mi hermana, 10 años rotos derivan en un divorcio y no en una separación.

Cuantas cosas vividas desde entonces.Cuanto se aprende, cuantos errores se ven desde otra perspectiva y como se disfruta de las pequeñas cosas.

En este tiempo he ido colocando mi minicasa, suficiente para mi. Me faltan detalles, pero ya he ido haciendo mía la buhardilla.



Hace dos años y medio comencé una aventura en una virtual y ahora tengo una real.

Estoy en una etapa en la que me encuentro feliz. Toco madera, pero no puedo pedir más a la vida...bueno si me pongo a pedir cosas materiales no pararía, pero me refiero a que me encuentro tranquilo, rodeado de buenos amigos, disfrutando de la compañía de una excelente persona que me llena de paz. Pronto se marchará fuera, pero habrá sido tanto y tan bueno todo lo compartido que habrá merecido la pena.

Le comentaba ayer que a mucha gente le doy la imagen de una persona superficial, pija, marimarcas como me dice él para picarme, pero que creo no ser así, que me conformo con muy poco y como muestra le ponía de ejemplo momentos de la vida en los que estoy teniendo la suerte de estar presente en estos últimos días.

En navidades recibí un bonito regalo en forma de mensaje. Una amiga a la que trato vía Internet y que sólo he visto una vez en mi vida, me enviaba un mensaje precioso agradeciendo mis entradas en el blog. Me emocionó que mis vivencias le llegaran tanto.

La semana pasada disfruté como un enano con mi querido Ut, tan imprescindible a día de hoy en mi vida, y mi spori querido de una tarde estupenda montando la estantería, colgando los cuadros y luego culminando con una fantástica cena.

El viernes disfruté de una cena familiar realmente deliciosa. Todos los hermanos y los cuñados juntos. Y porqué no decirlo, la agradable compañía de mi ex.

El domingo pasé un día realmente genial en la compañía de él, sus amigos y su sobrina, una cría encantadora de cuatro años. Estuvimos en el museo arqueológico y disfruté muchisimo con la niña, llevándola a caballo y viéndola disfrutar con todos los detalles.

Realmente disfruté de todo, de poder estar en compañía de una buenisima persona y de un grupo de gente variopinto, pero que me hizo sentir cómodo y querido. No tenía que esconder mis gestos ni mis miradas de complicidad y eso...eso no se paga con nada.

Hoy, para rematar estos días en los que al contarlo por aquí me pongo más cursi que "mujercitas", he recibido otro de esos regalos que yo tanto aprecio. Una llamada pidiendo disculpas. Creo que tiene tanto valor dar ese paso. Me ha alegrado muchisimo recuperar el contacto con aquel amigo que un día se fue.

Cosas que pueden parecer tontas ,para mi , a día de hoy, son realmente estupendas, las disfruto de otra manera, quizás porque estoy más relajado, con más paz.

Serrat con Mercedes Sosa - Aquellas pequeñas cosas