domingo, 15 de agosto de 2010

vuelta complicada



Las vacaciones con amigos están genial, pero convivir 24 horas por muy bien que te lleves termina siendo agotador. Todos tenemos nuestras manías y llega un momento en el que apetece estar en tu casita.

El viaje a Roma y Florencia ha sido una pasada y más si vas con tu mejor amigo y con tu pareja, pero como he dicho antes llegó un momento en que no veía el momento de verme en Madrid, en mi cama, comiendo algo que no fuera pasta.

A pesar de que ya conocíamos las dos ciudades la paliza que nos dimos a caminar y ver todo tipo de iglesias y cuadritos (llega un momento que te toca los mismos si es un Rubens o Un bimbinasso lo que tienes delante de ti)hicieron mella.

La noche antes de volver para Madrid decidimos salir de copas. El avión salía a las 10:30 de la mañana y con estar en el aeropuerto a las 9:30 estaba todo ok.

Nos recomendaron un sitio que debe ser el equivalente al Strong aquí en Madrid. Yo me retiré a las 2 de la mañana y mis acompañantes sobre las 4,30.

Cuando sonó el despertador a las 7,30 me costó la misma vida despertar a mi chico, pero lo mejor fue que mi amigo que es superpuntual se durmió(esta me la guardo jejeje). Empezamos el día con retraso sobre el programa establecido la noche antes así que desayunamos rápidamente y a toda pastilla hasta la estación de Santa María Novella para pillar el bus que te lleva al aeropuerto. Teníamos que pillar el de las 9. Llegamos a las 9 y 10.

Pillamos un taxi y llegamos con tiempo suficiente para hacer el embarque con normalidad. Habíamos logrado llegar y a pesar de los pequeños contratiempos nuestra llegada a Madrid estaba cada vez más cerca. Eso es lo que creíamos.
A las 10:30 nos anunciaron que nuestro avión había tenido una avería así que el vuelo se cancelaba y que a las 11 nos darían nuevas informaciones.

El revuelo que se formó fue increíble. La azafata, encantadora en todo momento, nos fue contestando a todos. Empezó a cruzarse información a cual más sorprendente. Primero nos dijeron que nos iban a llevar en autobuses a Pissa y a Bolonia para desde allí llevarnos a Roma y ya en Roma llevarnos a Madrid, luego que nos quedábamos en Florencia un día más, cosa que a los niños les hizo especial ilusión.

A las 11 nos dieron unos vales para tomarnos una bebida y un sandwich y nos comunicaron que todo seguía igual.

Empezó a caer una tormenta tremenda acompañada de una gran granizada y en ese momento yo ya me veía con mi maleta de vuelta a Florencia y pasando la noche en el strong Florentino de nuevo.

Empezaron a anularse vuelos por causas meteorológicas. Primero fue un vuelo a París, luego otro a Londres e incluso uno a Barcelona cuyos viajeros se unieron a nosotros en la cola de reclamaciones.

Las 12 de la mañana. La azafata simpática y encantadora es sustituida por un azafato un poco más borde al que le da igual si volvemos o no. Es más se entera por nosotros de toda la movida.

Yo que al principio estoy con un cabreo tremendo termino por integrarme en uno de los corrillos estilo sálvame diario y me lo empiezo a pasar bien y todo. Es curioso como en esas situaciones surgen unas "amistades" curiosas. Según mi chico "lo que te gusta un patio de vecinas".

Pasa el rato y nos comunican que igual nos llevan a París desde el aeropuerto de Florencia, algo que me resulta rato teniendo en cuenta que están cancelando vuelos, para desde París llevarnos a Madrid, pero todo son rumores y noticias sin confirmar.

Hasta ese momento yo siempre que iba a un aeropuerto y veía a gente tirada por los suelos no entendía bien el porqué. Os puedo asegurar que desde esa mañana del 5 de Agosto ya les entiendo perfectamente. Poco a poco fuimos buscando nuestros huecos en el pequeño aeropuerto y nos hicimos con varios carritos de llevar maletas para convertirlos en improvisados sillones. Incluso nos echamos una pequeña siesta en ellos.

Mientras esperamos al siguiente avance informativo aprovechamos para ir a la cafetería a canjear los vales. Fuimos atendidos por la camarera más borde que os podáis imaginar. Muy finamente nos dio a entender que no molestáramos y que las bebidas nos las sirviéramos nosotros. Un planazo vamos!!

Por fin a las 13:30 nos confirmaron oficialmente que nuestro vuelo se cancelaba y que ni nos ibamos a París, ni a Pizza ni nos iban a llevar de vuelta en el avión averiado que ya habían arreglado. Ahora había que buscarse la vida. El que primero llegara a la ventanilla de la compañía con suerte podría encontrar billete para volver ese día y el que llegara tarde pues ya sabía lo que tocaba.

En la ventanilla se formó una cola inmensa como os podéis imaginar. Al cabo de un rato vimos que aquello no avanzaba, pero como pasa en estos casos, entre nosotros ibamos pasando las noticias de unos a otros. Nos iban a llevar en un avión a Roma, desde ese aeropuerto y luego ya desde Roma nos llevarían a Madrid. Ok, todo perfecto, pero por que iba todo tan lento? muy sencillo: el papeleo lo estaban haciendo a Mano. El cachondeo fue generalizado. No conocen los ordenadores estas señoritas? entiendo que hay ciertos datos que igual hay que ponerlos a mano, pero no se agilizaría todo si haces un documento word y luego lo firmas? pues no, si eramos tres, tres que cumplimentabas a mano, si era una familia de seis pues idem de idem.

La verdad que no sé si por los nervios o porque nos habíamos levantado muy temprano, la gente se lo tomó por el lado bueno y en ningún momento hubo altercados ni gritos. Demasiado educados fuimos para como nos trataron.

A las tres de la tarde logramos llegar nosotros a ventanilla. Nos preguntaron que si queríamos quedarnos en Florencia hasta que nos dieran una solución mejor o salir a las 19:30 desde Florencia a Roma para allí a las 21:30 pillar vuelo a Madrid. Por supuesto dijimos que esta ultima opción. Estábamos reventados y el hecho de pasar tu ultimo día de vacacaciones en el aeropuerto había sido el remate.

Hubo anécdotas de todo tipo: a un chico que viajaba con nosotros aprovechando el revuelo inicial cuando nos cancelaron el vuelo le robaron el equipaje y 1500 euros. A una pasajera de 15 años, de estas niñas de intercambio, la dejaron tirada en Florencia un día más. Es cierto que no había plazas, pero ante una situación así lo normal habría sido que la dieran preferencia.
Todo fue un caos, mala organización, pero al final, a las 2 de la mañana lograba meterme en mi camita querida

9 comentarios:

  1. Joder con a odiseaaaaaaaaa!! Espero que la proxima escapada sea más tranquila je je

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  2. ¡Pero si te encantan las aventuras!

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  3. Estar todo el día en un aeropuerto debe ser como cuando tienes que ir al Hospital a acompañar a alguien... desesperante!!!!!! Pero ya estas en los madriles y justo para ir a las fiestas de La Paloma.... Salu2

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  4. Que desastre!!!!! y lo que se echa de menos la cama en esos momentos, verdad??? Yo he tenido mucho suerte cuando he volado, nunca he tenido retrasos pero sí alguna anecdotilla interesante.. cuando regresaba de El Cairo hubo un aviso de bomba y tuvimos que aterrizar de urgencia en Barcelona donde nos tuvieron cinco horas esperando hasta que todo se solucionó. La gente estaba super enfadada porque el trato dejó mucho que desear.... ainssss, que les costará poner una sonrisa....

    Un beso

    UT

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  5. Que paciencia hay que tener pues para ir de aeropuerto en aeropuerto. Al menos no estabas solo y lo pasaste acompañado, y bueno, te llevastes unas anécdotas, jejeje.

    Un beso cielo

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  6. Ya pasó, ya pasó...ea, ea, ea.

    Un abrazo

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  7. que bueno, no hay nada como terminarunas vacaciones con anécdotas y cabreo... luego todo pasa y ves te salen unos posts de esos que nos hacen reir un poco, sentir algo de pena pero en con la catarsis final ...cama incluida jajaja

    besos y bienvenido de vuelta.
    Estoy a punto de salir para Londres (de trabajo esta vez) en pocas horas y espero no encontrarme con situaciones similares

    Besos

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  8. Josú, Bimbi, me he agobiado sólo con leerte! Yo viajo poco, pero siempre tengo ese miedo, sobre todo si estás en un sitio donde no te enteras de nada, eso sería lo peor! En fin, al menos os lo arreglaron en el mismo día.
    Un besito desde el caluroso (bueno, hoy no tanto) sur ;)

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  9. No hay nada como cerrar unas vacaciones con algo espectacular, la anécdota que recordarás del viaje. Hay que ver, qué mala suerte. Cruzo los dedos, salvo pérdidas de equipaje , no me ha pasado nada de eso.
    J.

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